En este artículo verás:
- Qué errores cotidianos pueden aumentar el riesgo aunque parezcan inofensivos.
- Qué debería comprobarse antes de empezar a trabajar con una carretilla.
- Cómo influyen la velocidad, la carga, los peatones y la organización del almacén.
- Por qué la experiencia no sustituye una formación adecuada.
- Qué puede revisar una empresa para detectar malas prácticas antes de que provoquen un accidente.
Una carretilla sale sin una comprobación previa porque hay un camión esperando. Otro operador toma una esquina algo deprisa porque conoce perfectamente el recorrido. Más tarde, alguien recorre veinte metros con un palé todavía elevado porque va a volver a colocarlo enseguida.
Ninguna de estas situaciones parece especialmente grave. Ese es precisamente el problema.
Cuando una práctica incorrecta se repite durante meses sin consecuencias, acaba pareciendo normal. Y muchas veces son esos pequeños hábitos, más que las grandes imprudencias, los que conviene detectar primero.
Saltarse la revisión antes de empezar el turno
La carretilla funcionaba ayer. Arranca hoy. Parece suficiente.
Pero antes de comenzar el trabajo conviene realizar una comprobación básica. No se trata de pedir al operador que haga el trabajo de un mecánico, sino de detectar anomalías evidentes antes de empezar a mover mercancía.
La NTP 715 del INSST recomienda una revisión diaria o antes de cada turno. Entre los puntos que pueden comprobarse están los neumáticos, frenos, dirección, mandos, bocina, posibles fugas, horquillas, elementos de seguridad, placa de capacidad y sistema de retención del operador.
En la práctica, pueden aparecer cosas tan sencillas como:
- una horquilla con una deformación visible;
- una pequeña fuga;
- un neumático deteriorado;
- una bocina que no funciona;
- un cinturón dañado;
- una placa de capacidad que ya no se lee correctamente;
- un freno o una dirección que responden de forma diferente.
El problema aparece cuando alguien detecta una anomalía y decide seguir trabajando «hasta terminar esta descarga».
La comprobación diaria tampoco sustituye el mantenimiento técnico periódico. Son cosas distintas. El operador comprueba que la carretilla parece estar en condiciones de trabajar y el mantenimiento revisa, ajusta o sustituye componentes según las instrucciones del fabricante y el uso real de la máquina.
Una empresa que trabaja varios turnos o utiliza intensivamente sus carretillas debería adaptar su mantenimiento preventivo a esas condiciones, no limitarse a aplicar el mismo calendario a todas las máquinas.
Circular con la carga más alta de lo necesario
Se recoge un palé, se eleva para superar un obstáculo y, como va a volver a colocarse unos metros más adelante, se mantiene elevado durante el recorrido.
Es un pequeño atajo, pero afecta a la estabilidad.
Como criterio general, el INSST recomienda circular con el mástil inclinado hacia atrás y mantener la carga baja. Cuanto más elevada esté, más pueden influir un giro, una frenada, una irregularidad del suelo o un desplazamiento de la mercancía.
No hace falta una maniobra extrema. El problema puede aparecer al combinar varios factores:
- una curva algo rápida;
- una superficie irregular;
- una frenada;
- una pendiente;
- una carga mal centrada;
- un cambio brusco de dirección.
La altura debe utilizarse cuando hace falta colocar o retirar mercancía. No debería convertirse en la posición normal de circulación.
Girar deprisa porque la carretilla va vacía
Una carretilla sin carga puede dar una falsa sensación de agilidad.
Responde rápidamente y el operador puede terminar entrando en una curva a una velocidad que no utilizaría transportando un palé.
Pero una carretilla elevadora no se comporta como un coche. Los giros rápidos, las frenadas y los cambios bruscos de dirección pueden comprometer la estabilidad incluso cuando no lleva carga.
Aquí aparece además un efecto curioso de la experiencia.
Un operador nuevo probablemente toma una curva cerrada con bastante prudencia. Alguien que la ha recorrido miles de veces conoce perfectamente el almacén y puede ir reduciendo poco a poco ese margen.
Hasta que la maniobra rápida deja de parecer rápida. Simplemente se convierte en la forma habitual de trabajar.
Por eso las normas internas de circulación tienen que aplicarse también cuando la máquina va vacía y durante los desplazamientos que parecen más sencillos.
Entrar en un cruce confiando en que nunca viene nadie
Hay cruces donde la visibilidad es mala todos los días.
Una estantería tapa el pasillo lateral. Una puerta conecta dos zonas de trabajo. Un palé colocado temporalmente elimina parte del campo de visión.
Después de cientos de movimientos sin incidentes puede aparecer una costumbre peligrosa: asumir que el paso estará libre.
En esos puntos conviene reducir la velocidad y avanzar de acuerdo con la visibilidad disponible. Cuando corresponda, la señal acústica también permite advertir de la presencia de la carretilla.
Pero no todo puede depender de que el conductor esté permanentemente atento.
La organización del almacén debería reducir los puntos de conflicto entre peatones y máquinas. Dependiendo de las instalaciones, esto puede implicar:
- recorridos separados;
- pasos peatonales definidos;
- zonas próximas a cruces siempre despejadas;
- espejos donde realmente mejoren la visibilidad;
- límites de velocidad adecuados;
- señalización comprensible;
- prioridades de paso claras.
Si cada día una persona tiene que apartarse para dejar pasar una carretilla, quizá el problema no sea únicamente de conducción. También conviene revisar cómo se ha organizado el espacio.
Pensar que si la carretilla puede levantar la carga, puede trabajar con ella
El palé pesa 1.500 kg y la carretilla tiene una capacidad nominal superior.
¿Problema resuelto?
No necesariamente.
El peso es solo una parte de la operación. También importan las dimensiones de la mercancía, la posición de su centro de gravedad, la altura de elevación y los implementos instalados en la máquina.
Un palé compacto y correctamente centrado no se comporta igual que una carga larga que desplaza el peso hacia delante.
Uno de los errores más sencillos consiste en probar.
Se introducen las horquillas, se levanta ligeramente la mercancía y, como la máquina consigue despegarla del suelo, se da por hecho que podrá transportarla y elevarla.
Pero poder levantar una carga unos centímetros no demuestra que pueda manipularse de forma segura en toda la operación.
La placa de capacidad y el diagrama de cargas están ahí para consultarlos.
Utilizar la carretilla para resolver un trabajo rápido
Hay que cambiar una luminaria, coger algo situado en altura o revisar una instalación.
La carretilla está allí mismo.
Colocar un palé sobre las horquillas y subir a una persona puede parecer la forma más rápida de hacerlo, especialmente si preparar otro equipo lleva más tiempo que la propia tarea.
Pero una carretilla no debería utilizarse como plataforma improvisada.
El RD 1215/1997 establece como principio general que la elevación de trabajadores debe hacerse mediante equipos y accesorios previstos para esa finalidad. Los usos excepcionales de equipos no concebidos para elevar personas requieren medidas específicas de seguridad.
«Solo son dos minutos» no modifica las características para las que fue diseñada la máquina.
La misma lógica debe aplicarse a pasajeros, accesorios improvisados o cualquier otro uso para el que la carretilla no esté preparada.
No utilizar el cinturón porque el recorrido dura dos minutos
Subir, mover un palé, bajar. Volver a subir, recorrer otro pasillo, descargar y bajar otra vez.
Cuando esa secuencia se repite continuamente, ponerse el cinturón puede empezar a percibirse como una molestia.
Ahí comienza otro hábito que puede pasar desapercibido.
Cuando la carretilla dispone de un sistema de retención del operador, debe utilizarse correctamente. Su función es especialmente importante ante un posible vuelco, ayudando a mantener al conductor dentro de la zona protegida de la máquina.
La distancia que vaya a recorrerse no cambia el riesgo.
Un vuelco puede producirse durante una maniobra de pocos metros, en una curva o ante una irregularidad del pavimento. Y si ese recorrido corto se repite cincuenta veces durante un turno, la exposición tampoco es precisamente excepcional.
Dejar las horquillas levantadas porque se va a volver enseguida
El operador baja para comprobar una referencia, hablar con un compañero o localizar un albarán.
«Vuelvo en un minuto».
Mientras tanto, las horquillas permanecen levantadas.
Una carretilla estacionada sigue formando parte del entorno de trabajo. Las horquillas elevadas pueden convertirse en un obstáculo difícil de detectar para peatones u otros equipos.
Al abandonar la máquina conviene dejarla en una zona adecuada, apoyar las horquillas o el implemento, utilizar el freno de estacionamiento y seguir el procedimiento indicado para la máquina.
La duración de la parada no cambia mucho la lógica.
El problema aparece cuando una excepción de treinta segundos se repite veinte veces al día y acaba siendo la forma habitual de estacionar.
Pensar que diez años de experiencia sustituyen a la formación
Un operador puede llevar diez años conduciendo carretillas y ser perfectamente competente en su trabajo.
Eso no significa que la formación deje de ser necesaria.
Tampoco todas las carretillas se comportan de la misma manera.
Alguien acostumbrado a una frontal contrapesada puede empezar a utilizar una retráctil. Otro trabajador puede pasar a operar a mayor altura, utilizar un implemento distinto o mover cargas mucho más largas que las habituales.
El RD 1215/1997 establece que la conducción de equipos automotores debe quedar reservada a trabajadores que hayan recibido formación específica para conducirlos de forma segura. La empresa también debe facilitar formación e información adecuadas sobre los riesgos asociados al equipo.
La experiencia práctica es importante, pero puede coexistir con hábitos incorrectos adquiridos durante años.
Por eso la formación no debería entenderse simplemente como obtener un certificado y archivarlo.
Debe ayudar al operador a entender y practicar aspectos como:
- estabilidad de la máquina;
- capacidad y centro de carga;
- circulación y maniobras;
- trabajo en rampas;
- interacción con peatones;
- revisión antes del uso;
- estacionamiento;
- características de los equipos que realmente utilizará;
- actuación ante averías o anomalías.
La UNE 58451:2016 establece una estructura de formación por categorías y tipos de carretilla, con contenidos teóricos, prácticos y evaluación. No sustituye las obligaciones de la empresa respecto al puesto y al equipo concretos, pero proporciona un marco claro para estructurar la formación.
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También merece la pena revisar la formación cuando se incorporan nuevas máquinas, cambia la operativa o empiezan a aparecer comportamientos que se han ido normalizando con el tiempo.
Culpar siempre al conductor cuando el problema está en el almacén
Imaginemos que varios operadores frenan bruscamente al llegar al mismo punto.
Podemos recordarles que deben ir más despacio.
Pero también deberíamos mirar el lugar.
Quizá una estantería impide ver el pasillo perpendicular. Puede que se acumulen palés cerca del cruce. Tal vez una puerta peatonal desemboque justo en la trayectoria de las máquinas.
Cuando personas diferentes tienen repetidamente el mismo problema, conviene analizar el entorno.
También merece atención si encontramos:
- pasillos parcialmente bloqueados;
- mercancía depositada en zonas de circulación;
- pavimentos deteriorados;
- iluminación insuficiente;
- peatones sin un recorrido definido;
- muelles saturados a determinadas horas;
- presión constante para cargar más deprisa;
- máquinas que siguen utilizándose pese a anomalías conocidas.
La seguridad no consiste únicamente en repetir al operador que tenga cuidado.
Si una maniobra segura resulta innecesariamente difícil por cómo está organizado el almacén, conviene corregir la causa en lugar de gestionar ese riesgo todos los días.
Los pequeños golpes también cuentan
Una carretilla roza una estantería. Un palé cae unos centímetros. Se golpea una puerta. Un peatón tiene que apartarse rápidamente, pero finalmente no ocurre nada.
Es fácil considerarlo parte normal del trabajo.
Sin embargo, esos pequeños incidentes proporcionan información.
Si la misma esquina acumula golpes, si aparecen daños repetidos en determinados palés o si los operadores necesitan realizar maniobras especialmente complicadas en un punto concreto, conviene averiguar por qué.
Puede ser velocidad. Visibilidad. Organización. Formación. O puede que la carretilla utilizada no sea la más adecuada para ese espacio.
Esperar a que exista un accidente para investigarlo significa ignorar muchas señales anteriores.
Cómo detectar los errores que ya se han convertido en costumbre
Una auditoría formal puede aportar información, pero también existe una prueba bastante sencilla: observar una jornada normal.
No el día en que todo el mundo sabe que se está revisando la seguridad. Un martes cualquiera, cuando llegan proveedores, hay pedidos pendientes y el almacén funciona a su ritmo habitual.
Durante media hora puede observarse:
- si realmente se revisan las carretillas antes del turno;
- a qué altura circulan las cargas;
- cómo se toman curvas y cruces;
- qué ocurre cuando coinciden peatones y máquinas;
- si se utiliza el sistema de retención;
- cómo quedan estacionadas las carretillas;
- qué ocurre cuando alguien detecta una anomalía;
- si las rutas permanecen despejadas;
- si cada operador conoce la máquina que está utilizando;
- si la formación recibida sigue correspondiendo a los equipos y tareas actuales.
El objetivo no debería ser sorprender a alguien haciendo algo mal.
Resulta mucho más útil descubrir qué prácticas se han normalizado y por qué.
Quizá falte formación. Tal vez haya que cambiar una ruta, reparar una máquina, despejar un cruce o recuperar un procedimiento que se ha ido relajando. En otros casos, puede existir demasiada presión por trabajar deprisa o se está utilizando una carretilla poco adecuada para el espacio disponible.
Los pequeños errores son mucho más fáciles de corregir cuando todavía parecen pequeños.
Puntos clave
Los riesgos con carretillas no siempre aparecen en maniobras extraordinarias. A menudo están en comportamientos que se repiten tanto que dejan de llamar la atención: salir sin comprobar la máquina, circular con la carga demasiado alta, entrar rápido en un cruce o dejar de utilizar el cinturón en trayectos cortos.
La experiencia ayuda, pero no sustituye una formación adecuada al equipo y a la tarea. Y cuando el mismo problema aparece con varios operadores, conviene revisar también el espacio, las rutas y la organización del trabajo.
Una forma práctica de empezar es observar una jornada normal y anotar los pequeños atajos que ya nadie cuestiona. A partir de ahí será más fácil decidir si hace falta formación, mantenimiento, cambios en la circulación o una revisión de la maquinaria utilizada.
Preguntas frecuentes sobre seguridad con carretillas elevadoras
¿Es obligatorio tener un carné de carretillero?
No existe un carné oficial general equivalente a un permiso de conducir. El RD 1215/1997 exige, sin embargo, que la conducción de equipos automotores quede reservada a trabajadores que hayan recibido formación específica para manejarlos de forma segura. Por eso lo importante no es simplemente disponer de una tarjeta o certificado, sino poder acreditar una formación adecuada para los equipos y riesgos del trabajo realizado.
¿La misma formación sirve para cualquier tipo de carretilla?
No debería darse por hecho. Una frontal contrapesada, una retráctil, un apilador o una transpaleta eléctrica tienen características distintas. La experiencia con una máquina ayuda, pero la formación debe estar relacionada con los equipos que realmente utilizará el trabajador. También conviene revisarla cuando cambian las máquinas, los implementos, las cargas o las condiciones de trabajo.
¿Hay que revisar la carretilla todos los días?
El INSST recomienda una comprobación diaria o antes de cada turno. Se trata principalmente de detectar anomalías visibles o funcionales en elementos como neumáticos, horquillas, frenos, dirección, fugas, bocina o sistemas de seguridad. Esta comprobación no sustituye el mantenimiento periódico realizado por personal competente. Ambos controles cumplen funciones diferentes.
¿Se puede circular con la carga elevada?
Como forma habitual de circulación, no es recomendable. Mantener la carga baja favorece la estabilidad y reduce las consecuencias de giros, frenadas o irregularidades del suelo. La elevación debe realizarse cuando es necesaria para colocar o retirar la mercancía. La posición concreta debe respetar siempre las instrucciones y características de la máquina.
¿La empresa es responsable aunque el operador haya recibido formación?
La formación del operador es una parte de la prevención, pero no la única. La empresa también debe proporcionar equipos adecuados, mantenerlos en condiciones seguras y organizar el trabajo para reducir riesgos. Esto incluye aspectos como la circulación interna, las zonas de peatones, el estado del pavimento, la visibilidad o las condiciones en las que se realizan las maniobras.
Resumen
Los pequeños errores que se repiten cada día pueden convertirse en hábitos difíciles de detectar. Este artículo revisa prácticas habituales relacionadas con circulación, cargas, peatones, revisiones, estacionamiento y formación. Ablacar puede ayudar a revisar necesidades de mantenimiento y formación de operadores conforme a UNE 58451:2016 y RD 1215/1997.



