Hay una escena bastante común en muchos almacenes. Una carretilla aparcada en un lateral, limpia, aparentemente en buen estado, con pocas horas acumuladas. A primera vista parece una buena noticia. Poco desgaste. Poco mantenimiento. Poco problema.
Pero aquí viene la pregunta incómoda. ¿Y si esa carretilla está infrautilizada ¿Y si, en lugar de ser un activo bien cuidado, se ha convertido en un coste silencioso que nadie está mirando de verdad?
Este artículo no va de decirte que compres más máquinas. Tampoco de decirte que te quedes como estás. Va de ayudarte a detectar si tu flota está bien dimensionada o si hay dinero escapándose sin hacer ruido. Y en 2026, con márgenes más ajustados y más presión sobre costes, esta diferencia importa.
Vamos por partes.
Qué significa realmente que una carretilla esté infrautilizada
Infrautilizada no significa que esté parada todo el día. Tampoco que no haga su trabajo. Significa que no está alineada con la operación real.
Algunos ejemplos muy habituales:
Una carretilla sobredimensionada que solo se usa para tareas ligeras
Una eléctrica potente que trabaja dos horas al día cuando podría trabajar seis
Una térmica utilizada en interiores donde una eléctrica sería más eficiente
Una máquina que se mantiene “por si acaso”, pero casi nunca entra en flujo
Una carretilla que hace recorridos largos porque el layout obliga, no porque sea lo lógico
Todo esto pasa. Mucho más de lo que parece. En Madrid, por ejemplo, es habitual verlo en zonas como Coslada o Villaverde, donde la operativa cambia con el tiempo pero la flota se queda igual durante años.
Y aquí está el matiz importante. Una carretilla infrautilizada sigue costando dinero.
El coste invisible de una carretilla que no rinde lo que debería
Aunque no la uses mucho, esa carretilla tiene:
Coste de compra o financiación
Coste de mantenimiento mínimo
Coste de revisiones y controles
Coste de espacio
Coste de depreciación
Y lo más importante, coste de oportunidad.
Porque mientras una máquina está infrautilizada, otra puede estar sobrecargada. Y ahí empiezan los problemas. Averías más frecuentes. Más desgaste. Más tensión operativa.
Eso es lo que muchos responsables detectan tarde. El problema no es que sobre maquinaria. El problema es que la flota está desequilibrada.
Cómo detectar si tienes una carretilla infrautilizada
No hace falta un software complejo para empezar. Basta con hacerse algunas preguntas incómodas y responderlas con honestidad.
Cuántas horas reales trabaja cada carretilla a la semana
En qué franjas horarias se concentra el uso
Qué tareas hace exactamente
Qué tipo de carga mueve y con qué frecuencia
Si podría hacer ese trabajo una máquina más pequeña o más eficiente
Un ejercicio muy simple es pedir a los operarios que anoten durante una semana qué máquina usan y para qué. Lo que suele salir de ahí es revelador.
Nota para edición manual: aquí puedes añadir una frase personal del tipo “la primera vez que hicimos este ejercicio con un cliente, nadie esperaba el resultado”.
Infrautilización no es exceso, es mala asignación
Este punto es clave. Tener una carretilla infrautilizada no significa que te sobre maquinaria. Muchas veces significa que estás usando la máquina equivocada para el trabajo equivocado.
Por ejemplo, una carretilla térmica pensada para exteriores que acaba haciendo trabajos de interior de baja intensidad. O una eléctrica grande utilizada solo para picos puntuales, mientras una más pequeña podría cubrir el día a día.
Aquí es donde conviene revisar alternativas como las carretillas eléctricas CESAB, que ofrecen muy buen rendimiento en interiores, menor consumo y menos mantenimiento. No es que sean mejores en todos los casos. Es que encajan mejor en muchas operativas actuales.
Del mismo modo, hay trabajos donde una térmica sigue siendo la mejor opción. Por eso conviene conocer bien la gama de carretillas térmicas CESAB y entender dónde aportan valor real y dónde no.
Cuando una carretilla infrautilizada está diciendo algo sobre tu operativa
A veces el problema no es la máquina. Es el proceso.
Recorridos demasiado largos
Zonas mal organizadas
Picos de trabajo mal distribuidos
Falta de coordinación entre equipos
Todo esto provoca que una carretilla esté parada mientras otra va al límite. Y eso genera costes dobles. Uno visible, el de la que se estropea. Y otro invisible, el de la que no se aprovecha.
En algunos almacenes de Madrid lo que se ha hecho no es cambiar la flota, sino reorganizar flujos. Y de repente, máquinas que parecían innecesarias empiezan a tener sentido. O al revés, se descubre que una máquina no debería estar ahí.
El papel del mantenimiento en la infrautilización
Una carretilla infrautilizada no siempre está sana. A veces se usa poco porque “no va fina”. Porque vibra. Porque frena raro. Porque hace un ruido que nadie quiere escuchar.
Y aquí se entra en un círculo peligroso. Se usa menos para evitar problemas, pero al usarse menos no se detectan a tiempo, y cuando se necesita de verdad, falla.
En estos casos, una revisión a fondo y, si hace falta, un mantenimiento correctivo bien planteado puede devolver a esa máquina su sitio en la operativa. O confirmar que no merece la pena seguir invirtiendo en ella.
Formación y hábitos, el factor que casi nadie mide
Otro motivo muy común de infrautilización es que los operadores evitan ciertas máquinas. No porque sean malas, sino porque no se sienten cómodos con ellas.
Una carretilla que responde diferente
Un mástil con menos visibilidad
Una aceleración distinta
Un radio de giro que no perdona errores
Aquí la formación marca una diferencia enorme. Un operador formado reparte mejor el uso de la flota, cuida más las máquinas y reduce desgaste innecesario. Por eso tiene sentido revisar periódicamente la capacitación del equipo a través de cursos de formación en carretillas elevadoras.
Invertir en formación suele tener un retorno mucho más rápido de lo que se piensa.
Qué hacer cuando detectas una carretilla infrautilizada
Aquí vienen las decisiones inteligentes. Y no siempre implican comprar.
Reasignar tareas
Cambiar flujos
Formar operadores
Ajustar mantenimiento
Vender o renovar si ya no encaja
Sustituir una grande por dos más pequeñas
Combinar flota eléctrica y térmica
Lo importante es no mirar la carretilla de forma aislada, sino como parte de un sistema.
En muchos casos, revisar una sola máquina lleva a mejorar toda la flota.
Por qué este análisis te convierte en mejor comprador
Este tipo de diagnóstico no solo sirve para ahorrar. Te convierte en un comprador más inteligente. Porque cuando llegue el momento de renovar o ampliar, sabrás exactamente qué necesitas y qué no.
No comprarás “por si acaso”.
No sobredimensionarás.
No repetirás errores.
Y eso, en 2026, vale mucho dinero.
Nota para edición manual: aquí puedes añadir una frase corta tipo “las mejores compras empiezan con un buen diagnóstico”.
Como podemos ayudar
Si tienes la sensación de que alguna carretilla no está rindiendo como debería, merece la pena mirarlo con calma. En Ablacar podemos ayudarte a analizar tu flota, detectar infrautilización y decidir si conviene ajustar, mantener o renovar. Sin prisas y con datos reales. Cuando quieras, lo vemos juntos.



